¿Cuál servicio elijo para mi boda? ¿El más caro, el más recomendado o el más barato?

por 30 Sep 2019Fotografía Bodas

Me imagino que si llegaste a esta publicación y te encuentras enfrentado (a) estas preguntas, lo más probable es que la respuesta no llegue a tu mente. Si estás así, no desesperes. Respira, prepárate un café si puedes, y acompáñame en la lectura para ayudarte a resolver este predicamento.

Es como una ley de la naturaleza que “cada pareja de Novios se angustia por tener los mejores servicios para su matrimonio al menor precio posible”. En este punto es cuando ambos comienzan a pensar de manera separada que están dispuestos a sacrificar en cantidad por obtener otro servicio de mejor calidad. Acto seguido, le preguntan a su enamorado (a) qué es lo que más le gustaría tener en su boda para ver qué elemento elimino por complacer al otro.

Es tierno pensar en el deseo de la otra persona hasta que la opinión de ese enamorado o enamorada se estrella con nuestro propio anhelo. Viéndolo prácticamente, a la Novia le encantaría tener flores naturales en el altar, pero el Novio no las encuentra necesarias. O al revés, al Novio le fascinaría una banda musical en vivo; sin embargo, la Novia encuentra más económico y menos problemático contar con un DJ que anime la fiesta toda la noche.

Puedo seguir contando historias de lo que quiero puntualizar, mas la idea es ayudarlos. ¿Cómo lo consigo? Siendo sincero con mi Novio. Para evitar este inminente conflicto, les sugiero que juntos piensen en su boda soñada. Imaginen qué detalles debe tener el vestido, cuántos invitados (sólo en el número por el momento), qué tendrán de cenar, el ramo, el lugar de la ceremonia, la fiesta, etc. Posterior a ello, tomen un papel y lápiz y comiencen a anotar todo lo vivido en su mente. Para aquello, hagan una lista de servicios que quieren tener ese día, ordenada cronológicamente de acuerdo a como vayan ocurriendo los eventos. Un ejemplo podría ser algo así:

Estilista y maquilladora.

Habitación del hotel dónde se preparará la Novia antes de la ceremonia.

Fotógrafo y/o videógrafo.

Lugar de la ceremonia.

Lugar de la recepción y fiesta (considerando cantidad de invitados).

Menú para cóctel y cena.

Torta.

Luna de miel.

Terminada esa lista, salgan a recorrer JUNTOS, por todos los lugares que ofrecen los servicios que desean. Lo ideal es que antes de salir, planifiquen la ruta que seguirán, porque cotizar para un matrimonio es trabajo duro. El recorrido gracias a la tecnología puede complementarse perfectamente con visitas en internet, donde pueden comparar cantidad de servicios en un corto periodo de tiempo. No obstante, les recomiendo que hagan la visita en terreno si o si, y es aquí el secreto:

¡Visto por los propios ojos es revelador!

Ocurre que yo quiero ese salón para mi fiesta, pero descubro que es muy caro y no puedo costearlo. Es hermoso. Es gigante. Es perfecto. Es inalcanzable.

No se desanimen. La gracia de salir es que en otro lugar puedo recrear el primer sitio por menos dinero, poniendo telas, iluminando los ambientes, etc. El cotizar nos obliga a conocer otras opciones, lo que lleva por consecuencia que rompamos esa burbuja de idealismo y veamos la belleza con los pies en la tierra.

A todos mis clientes les digo lo mismo: “coticen y exijan que les muestren (o prueben) lo que les ofrecen”. Muchos de mis Novios llegan a mí por páginas web, porque me vieron en exposiciones de servicios de matrimonios, o porque siguen enlaces en redes sociales. Pero cuando nos contactamos, siempre les invito una taza de café para que conversemos y me den la oportunidad de conocerlos y mostrarles mis trabajos terminados, impresos, tangibles, en vivo y en directo. Lo mismo deben procurar con todos los servicios de matrimonios que visiten. Una foto de una torta nunca va a superar a la torta que probaron.

En conclusión, cuando hayan recorrido y testeado todos los servicios que requieren, se darán cuenta que algunos, considerando el precio, no valen la pena; lo que de manera lógica, abre las puertas a otros servicios que en un principio no fueron bien apreciados y que ahora son una fuerte opción.

Ves. No hay que entrar en pánico. Dile a tu alma gemela que se levante y proponle este ejercicio. Sólo traerá beneficios, y de paso les hará compartir tiempo de calidad. No te prometo que será todo color de rosas, pero te aseguro que al concluir esa travesía, ambos sabrán que es prioritario para los dos, el deseo del otro y lo que tú estás dispuesta a descartar. Es ganar o ganar.

Espero que este artículo te haya servido. En mi experiencia personal, aprendí que lo mejor es hacer estos trámites de a dos. Sin delegar en una sola persona las cosas importantes, porque el éxito de ese día depende de que tan comprometidas estuvieron las dos partes para llegar al soñado final feliz.

Andrés Acosta
Fotógrafo de Bodas