¿Cuál servicio elijo para mi boda? ¿El más caro, el más recomendado o el más barato?

¿Cuál servicio elijo para mi boda? ¿El más caro, el más recomendado o el más barato?

¿Cuál servicio elijo para mi boda? ¿El más caro, el más recomendado o el más barato?

Me imagino que si llegaste a esta publicación y te encuentras enfrentado (a) estas preguntas, lo más probable es que la respuesta no llegue a tu mente. Si estás así, no desesperes. Respira, prepárate un café si puedes, y acompáñame en la lectura para ayudarte a resolver este predicamento.

Es como una ley de la naturaleza que “cada pareja de Novios se angustia por tener los mejores servicios para su matrimonio al menor precio posible”. En este punto es cuando ambos comienzan a pensar de manera separada que están dispuestos a sacrificar en cantidad por obtener otro servicio de mejor calidad. Acto seguido, le preguntan a su enamorado (a) qué es lo que más le gustaría tener en su boda para ver qué elemento elimino por complacer al otro.

Es tierno pensar en el deseo de la otra persona hasta que la opinión de ese enamorado o enamorada se estrella con nuestro propio anhelo. Viéndolo prácticamente, a la Novia le encantaría tener flores naturales en el altar, pero el Novio no las encuentra necesarias. O al revés, al Novio le fascinaría una banda musical en vivo; sin embargo, la Novia encuentra más económico y menos problemático contar con un DJ que anime la fiesta toda la noche.

Puedo seguir contando historias de lo que quiero puntualizar, mas la idea es ayudarlos. ¿Cómo lo consigo? Siendo sincero con mi Novio. Para evitar este inminente conflicto, les sugiero que juntos piensen en su boda soñada. Imaginen qué detalles debe tener el vestido, cuántos invitados (sólo en el número por el momento), qué tendrán de cenar, el ramo, el lugar de la ceremonia, la fiesta, etc. Posterior a ello, tomen un papel y lápiz y comiencen a anotar todo lo vivido en su mente. Para aquello, hagan una lista de servicios que quieren tener ese día, ordenada cronológicamente de acuerdo a como vayan ocurriendo los eventos. Un ejemplo podría ser algo así:

Estilista y maquilladora.

Habitación del hotel dónde se preparará la Novia antes de la ceremonia.

Fotógrafo y/o videógrafo.

Lugar de la ceremonia.

Lugar de la recepción y fiesta (considerando cantidad de invitados).

Menú para cóctel y cena.

Torta.

Luna de miel.

Terminada esa lista, salgan a recorrer JUNTOS, por todos los lugares que ofrecen los servicios que desean. Lo ideal es que antes de salir, planifiquen la ruta que seguirán, porque cotizar para un matrimonio es trabajo duro. El recorrido gracias a la tecnología puede complementarse perfectamente con visitas en internet, donde pueden comparar cantidad de servicios en un corto periodo de tiempo. No obstante, les recomiendo que hagan la visita en terreno si o si, y es aquí el secreto:

¡Visto por los propios ojos es revelador!

Ocurre que yo quiero ese salón para mi fiesta, pero descubro que es muy caro y no puedo costearlo. Es hermoso. Es gigante. Es perfecto. Es inalcanzable.

No se desanimen. La gracia de salir es que en otro lugar puedo recrear el primer sitio por menos dinero, poniendo telas, iluminando los ambientes, etc. El cotizar nos obliga a conocer otras opciones, lo que lleva por consecuencia que rompamos esa burbuja de idealismo y veamos la belleza con los pies en la tierra.

A todos mis clientes les digo lo mismo: “coticen y exijan que les muestren (o prueben) lo que les ofrecen”. Muchos de mis Novios llegan a mí por páginas web, porque me vieron en exposiciones de servicios de matrimonios, o porque siguen enlaces en redes sociales. Pero cuando nos contactamos, siempre les invito una taza de café para que conversemos y me den la oportunidad de conocerlos y mostrarles mis trabajos terminados, impresos, tangibles, en vivo y en directo. Lo mismo deben procurar con todos los servicios de matrimonios que visiten. Una foto de una torta nunca va a superar a la torta que probaron.

En conclusión, cuando hayan recorrido y testeado todos los servicios que requieren, se darán cuenta que algunos, considerando el precio, no valen la pena; lo que de manera lógica, abre las puertas a otros servicios que en un principio no fueron bien apreciados y que ahora son una fuerte opción.

Ves. No hay que entrar en pánico. Dile a tu alma gemela que se levante y proponle este ejercicio. Sólo traerá beneficios, y de paso les hará compartir tiempo de calidad. No te prometo que será todo color de rosas, pero te aseguro que al concluir esa travesía, ambos sabrán que es prioritario para los dos, el deseo del otro y lo que tú estás dispuesta a descartar. Es ganar o ganar.

Espero que este artículo te haya servido. En mi experiencia personal, aprendí que lo mejor es hacer estos trámites de a dos. Sin delegar en una sola persona las cosas importantes, porque el éxito de ese día depende de que tan comprometidas estuvieron las dos partes para llegar al soñado final feliz.

Andrés Acosta
Fotógrafo de Bodas

¿Fotos Planificadas o Espontáneas’?

¿Fotos Planificadas o Espontáneas’?

¿Fotos Planificadas o Espontáneas’?

Cuando quieres hacer tu sesión fotográfica de preboda o de matrimonio, escoges ¿Fotos planificadas o espontáneas?

 

Esta respuesta varía entre cada pareja. Hay quienes prefieren que sea todo cien por ciento estructurado y otros elijen que todo fluya sin esquema alguno. De este supuesto, los fotógrafos también tenemos algo que decir; y lo que aportemos será en definitiva lo que incida en el resultado final.

En los fotógrafos existen ciertas directrices personales que marcan el trabajo individual. Por lo general, para fotografías de eventos sociales, como lo son las sesiones de preboda y matrimonios propiamente tal, los profesionales seleccionan la opción más fácil, la cual es tener un esquema rígido. Tomar las fotografías que saben que funcionan como, por ejemplo: los Novios besándose en el altar, los Novios acompañados de los padrinos, cortando la torta, Novia lanzado el ramo y varios otras más que no deben faltar en el recuento final de imágenes.

Por el contrario, hay fotógrafos que optan por las fotografías que nadie planifica. Ejemplo de ello son: invitados emocionados, Novios conversando entre ellos con miradas románticas, los padres de los Novios mirando a sus hijos felices, niños corriendo alrededor de los Novios, etc.

De las dos posturas hay ventajas y desventajas para quienes contratan a un fotógrafo muy radical en cualquiera de estas dos posiciones. Pero si te preguntas: para ti Andrés, ¿Cuál es tu forma de trabajar y la que recomiendas?

Mi respuesta es simple: “mezcla de las dos”.

Soy un tipo que le gusta el orden y la estructura. Sin embargo, la magia de la fotografía está en los detalles que muchas veces no son tan planeados. La simbiosis perfecta para mi funciona de la siguiente manera:

Hago un esquema básico de todo lo que debe contar un stock de fotografías de boda (por lo general lo hago con lápiz y papel junto a los Novios en una reunión previa al evento).

Estar atento a todo lo que sucede alrededor por si ocurre un momento imprevisto y bello.

Los esquemas de fotografías no deben ser rígidos en su totalidad, ni tampoco todo improvisado. Debe ser una mixtura de ambas formas de trabajar. Debo asegurar que los momentos típicos queden reflejados y los instantes naturales también. Con esto logro el propósito de mis fotos, el cual es traspasar a mis clientes “Emociones en Pixeles”.